Consejería de Gobernación y Justicia, Junta de Andalucía
06/06/2013    Revista 2 | Entrevistas
Entrevista a Álvaro del Castillo, alumno del I Curso Especialista Universitario en Arbitraje
Entrevista a Álvaro del Castillo Riba, alumno del I Curso de Especialista Universitario en Arbitraje que ha impartido la Universidad Pablo de Olavide, y que ha contado con la colaboración y participación de la Fundación Mediara.
"Los métodos alternativos de resolución de conflictos irán cobrando cada vez mayor relevancia, y deben ser una opción más a plantear a los clientes en el escenario de un adecuado asesoramiento"
Entrevista a Álvaro del Castillo, alumno del I Curso Especialista Universitario en Arbitraje

1. ¿Por qué decidiste matricularte en el curso de Especialista Universitario en Arbitraje?

En primer lugar, debemos partir de la base que en la carrera profesional de un abogado, la formación permanente es imprescindible. Por ello, tras haber cursado un Máster, sentía la necesidad de continuar formándome pero mediante un formato de curso que fuese compatible con el ejercicio activo de la abogacía, y dentro de la oferta de postgrado que ofrece la Universidad Pablo de Olavide, el Curso de Especialista Universitario cumplía con estos requisitos.

En cuanto a la materia del curso, me decanté por el Arbitraje porque  entiendo que a la vista de la situación de colapso por la que atraviesa la Administración de Justicia, los métodos alternativos de resolución de conflictos irán cobrando cada vez mayor relevancia, y deben ser una opción más a plantear a los clientes en el escenario de un adecuado asesoramiento.

Es evidente, que una de las soluciones a la situación que vive la Justica pasa necesariamente por el fomento de estos métodos de resolución de conflictos, por lo que me parecía imprescindible formarme en este sentido. De entre todos estos métodos, el Arbitraje, por su carácter de alternativa jurisdiccional, es el que más interés me suscitaba.

Estoy convencido que en el futuro será una pieza clave en la modernización de la Justicia  y por tanto los letrados más jóvenes tenemos que familiarizarnos cuanto antes con  la institución arbitral.

A todo lo anterior, añadir que D. Jesús Bores, Director del Despacho en el que colaboro –Bores y Cia, Abogados-, siempre ha defendido la vigencia y actualidad del arbitraje y nos ha animado a los más jóvenes a profundizar en esa materia.

2. ¿Qué te ha parecido el Curso?

El curso, siguiendo el método del caso, ha combinado la formación teórica con la  puesta en práctica de las habilidades adquiridas. Evidentemente las primeras sesiones tuvieron un contenido marcadamente teórico, toda vez que la mayoría no estábamos familiarizados con la institución arbitral, pero conforme fue avanzando  hemos experimentado la puesta en práctica del arbitraje aplicándolo a conflictos de distinta índole, desde el comercio internacional, al derecho deportivo, testamentario o societario, por lo que hemos tenido la posibilidad de aprender desde una visión eminentemente práctica. Esta combinación de teoría y práctica, entiendo que es fundamental en un curso de posgrado de estas características.

Debo destacar igualmente la altísima cualificación del claustro de profesores, a lo largo del curso hemos tenido la suerte de contar con juristas de reconocidísimo prestigio, de la talla de D. Manuel Olivencia, D. Guillermo Jiménez Sánchez, D. Adolfo Cuellar o D. Antonio Ojeda que desde su conocimiento y experiencia como árbitros, han contribuido a enriquecer enormemente el mismo.

 

 

 

 

3.¿Cuáles son tus expectativas profesionales tras realizar este curso?

Como he comentado al principio, la formación es un pilar básico de la carrera profesional de un abogado; en un sector con una fuerte competencia, la formación se convierte en un elemento de diferenciación fundamental. Este curso ha sido pionero en Andalucía, lo que evidentemente supone un valor añadido que nos debería ayudar a mantener una posición competitiva en el sector.  Por otro lado, sería pretencioso pensar que por el simple hecho de haber obtenido una formación especializada en arbitraje, se nos deberían abrir las puertas de las principales instituciones arbitrales de nuestra comunidad, cuando precisamente el reconocimiento y seguridad que estas instituciones otorgan, viene dado por el prestigio de aquellos árbitros que las constituyen.

4. ¿Cuál crees que es la aceptación de esta nueva vía de los métodos alternativos de resolución de conflictos a nivel profesional?

Entiendo que es claro y palpable el interés que está suscitando la justicia alternativa en nuestro sector profesional, y lo digo desde la sorpresa que nos causó la enorme demanda y afluencia que tuvieron unas jornadas de sobre métodos alternativos de resolución de conflictos que recientemente tuvimos oportunidad de organizar en la sede del Colegio de Abogados, bajo el patrocinio de la Fundación Mediara, y que contaron con casi trescientos profesionales inscritos. Creo que el esfuerzo que muchos precursores de los métodos alternativos han venido desarrollando durante muchos años comienza a dar sus frutos, ahora solo falta que el mensaje trascienda del ámbito estrictamente jurídico y  se traslade a la sociedad en general.  

5. ¿Cuál es, en tu opinión, el futuro del Arbitraje?

A nadie escapa la difícil situación que atraviesa la Justicia en España, situación que se ha visto agravada por la crisis generalizada por la que atraviesa nuestro país. Un exceso de litigiosidad, unido a una Administración obsoleta y carente de recursos, hace que la situación se convierta en insostenible. Creo que un cambio de esta situación, no pasa únicamente por una mayor inversión pública en la Administración de Justicia, sino que requiere también de un cambio en la cultura del conflicto, y consecuentemente una mayor difusión e implantación de los métodos alternativos de resolución de los mismos.

Siguiendo la premisa principal del arbitraje, la necesariedad del acuerdo entre las partes para someterse al mismo, diría que el arbitraje no puede imponerse a nadie pero sí debemos mostrar a todos sus ventajas como medio alternativo para una resolución rápida y segura de los conflictos. En determinados ámbitos, fundamentalmente en del comercio internacional, el arbitraje se ha mostrado como un instrumento rápido y eficaz para la resolución de conflictos y su uso es generalizado, por lo que  entiendo que debería extenderse a otros sectores con alta litigiosidad.

Si bien es cierto, que el arbitraje pudiera parecer inicialmente concebido  para la solución de conflictos derivados del tráfico mercantil, es perfectamente aplicable a cualquier controversia, fundamentalmente porque atendiendo a su especialidad, permite que las partes en conflicto mantengan sus relaciones con normalidad una vez finalizado el procedimiento; por el contrario, al iniciarse un procedimiento ante la Jurisdicción Ordinaria, el simple hecho de la dilación  del conflicto contribuye a un ostensible deterioro en la relaciones entre las partes.

En definitiva, son muchas las ventajas que plantea el arbitraje y debe ser tenido siempre en cuenta, no solo a la hora de gestionar un conflicto, sino también desde el punto de vista de un adecuado y eficaz asesoramiento preventivo.

 

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